Alharaca automotriz por Claudia Luna

POR LA ESPIRAL

*CLAUDIA LUNA PALENCIA

De estar vivo, me gustaría saber qué pensaría Henry Ford al respecto de la explosión significativa de la industria automotriz a nivel global, de cómo la movilidad humana se ha vuelto dependiente de forma muy importante de un vehículo.

Quizá se sorprendería de saber que ya hay motores híbridos y que la biomasa podría ser también una respuesta fehaciente para reducir la supeditación del motor de combustión hacia el diésel y las gasolinas.

A lo mejor hasta se tiraría de los pelos por ver las grandes urbes atascadas de autos en medio de constantes alertas por los índices de contaminación y los programas de “Hoy no circula”.

Hay genialidades que provocan verdaderas revoluciones, Ford puso su granito de arena, y como todo va en evolución porque nadie atisba a ciencia cierta a aventurar qué pasará dentro de cien años con la industria automotriz. ¿Habrá autos voladores? ¿Funcionarán hasta con agua?

Lo que hoy por hoy se tiene es toda una serie de desafíos por delante, los más inmediatos pasan por una enorme bruma de incertidumbre que sostiene a los productores automotrices bastante inquietos. Sí hay inquietud, les azuza el tema de hasta dónde el nuevo presidente de Estados Unidos aplicara el proteccionismo.

Ahora resulta que cuando más deslocalizada en general está la industria, Estados Unidos quiere cerrarse, atrincherarse en lo Made in USA; no puede llegar en peor momento tan descocada idea porque los fabricantes han creado activos, infraestructura para producir en otros sitios no es nada más que

contraten mano de obra en una actividad que de por sí cada vez está más robotizada.

2017 no podría arrancar con mayor falta de certezas para dicha actividad económica, ¿qué acontecerá con los aranceles? ¿El drawback imperante en los acuerdos comerciales signados con Estados Unidos? ¿Habrá sanciones en forma de impuestos fronterizos para los productores que opten por seguir como están?

El presidente Donald Trump va a exigir un quid pro quo para sus ideas nacionalistas y proteccionistas, una correspondencia por parte de los empresarios, si no que se atengan a las consecuencias.

A COLACIÓN

Estos días leí en la prensa española diversos reportajes y artículos al respecto de lo que se intuye acontecerá con Trump y las automotrices, algunos interesantes como el del periódico El Mundo que señalaba “que el 65% de cada coche fabricado en México se importa en Estados Unidos” y el del periódico Cinco Días en alusión a la amenaza del proteccionismo con Trump.

Precisamente LMC Automotive analiza que la producción de vehículos en México “pasará del 19% en la zona NAFTA-TLCAN a cerca del 26% para 2020” ello sin considerar ningún viraje en las relaciones establecidas bajo el entramado del libre comercio signado entre Estados Unidos, Canadá y México en 1993 y puesto en vigor el primero de enero de 1994.

Si las cosas no cambian en materia arancelaria y de imposición de impuestos LMC Automotive cree que la producción de vehículos en México podría incrementar más del 40% en los próximos años amacizando su participación global en la industria automotriz.

Esto, repito, exante Trump. Ahora bien, ¿habrá un colapso por el maniqueísmo del nuevo inquilino de la Casa Blanca? No debemos olvidarnos que NINGÚN acuerdo comercial signado con Estados Unidos deja de ser ventajista para la propia Unión Americana.

No debemos olvidar que en términos de las ventajas comparativas y competitivas, el mayor beneficiario de éstas es Estados Unidos, su economía y su gente que pueden comprar vehículos todoterreno y coches gracias a que su precio final es más barato porque un mexicano gana dos dólares en México y no 20 dólares como lo haría un american worker.

Esto hace que hasta las clases medias más bajas norteamericanas logren acceder a comprarse un coche, de otra forma, les costaría más dinero y tendrían que renunciar a ello.

Las principales potenciales víctimas del proteccionismo de Trump son los consumidores estadounidenses que deberán pagar más caro sus productos locales y para eso necesitarán más ingreso. Así es que, como en todo, vamos a dar tiempo al tiempo…

 

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