El Chapo Guzmán, no Yarrington, el acusador de la gavilla de EPN

ÍNDICE POLÍTICO

*Francisco Rodríguez

Thomas Paine, el gran rebelde en favor de la independencia estadounidense, inauguró la filosofía del Sentido Común. ‎Fue un visionario que le volteó el calcetín al pensamiento conservador de los descendientes colonos de padres peregrinos. Los convocó a luchar por su patria. Un hombre que hasta la fecha es desconocido, cuando no satanizado, sobre todo por los pelmazos que deshonran su memoria.

Es prácticamente imposible que un ignorante como Donald Trump, el enemigo de su patria, siquiera haya oído hablar en su miserable existencia del filósofo y político Thomas Paine. Si lo asegurara, nadie le creería, máxime al ver las ruinas que está dejando del Imperio, puesto a su custodia por las mayorías de la basura blanca.

 

La entrega de “El Chapo” a Trump, sin el mínimo sentido común

 

‎Uno de los mayores atracos al sentido común –lo vemos cada minuto en el peñanietismo– fue haber tenido la necesidad fisiológica de quedar bien con Trump, entregando a “El Chapo” Guzmán. Algo que jamás tuvieron que hacer, un impulso ñoño del entreguismo fanático. Una estupidez que pagarán con algo que ni se imaginan que tienen.

Simplemente, el cheque en blanco para autorizar a los enfermos neo republicanos a masacrar a nuestros migrantes. La carta factura para que los gabachos realizaran todo tipo de asesinatos económicos y políticos contra los mexicanos, dondequiera que nos encontremos, en una aduana o en una piquera.

Una extradición, así le llamaron los estultos, a cambio de nada. Un acto de Estado que no tuvo razón ni fundamento. Contra la tradición diplomática mexicana, ese arrebato del aprendiz de canciller Vi(rey)garay, así quiere que le llamen el cazurro, no fue consultado con nadie, mucho menos negociado, como debía haber sido. Iba en prenda la seguridad personal de los tolucos.

 

Desconocen el costo político que pagarán por quedar bien con Trump

 

Creo que jamás supieron, ni sabrán el costo de una pendejada del tamaño que cometieron, todo por quedar bien con el patrón, con el que piensan que les va a resolver a su favor la sucesión presidencial, con el que creen que manda en los Estados Unidos, un sistema de componendas y juegos de interés que rebasa su cabecita dura y tierna.

Un sistema que, para entenderlo, hay que haber pasado por ahí, no sólo ponerse la raída‎ y desprestigiada banda presidencial, sin saber cómo ni para qué sirve. Sólo para deshonrar a todos los mexicanos. Para arrastrar lo poco que queda de este país, saqueado y vilipendiado por una pandilla de ineptos y voraces sin fondo.

 

Que cuando Yarrington empiece a hablar, caerá media clase política

 

La impotencia del brazo de la justicia mexicana quedó al descubierto en el caso Yarrington. Después de eso, todo mundo se explica qué ha pasado con el proverbial orgullo de las relaciones exteriores mexicanas. No es posible que ese trapo se arrastre de la manera inmunda y miserable con la que manejan los asuntos peligrosos y delicados para la dignidad del país.

‎Dice Buscaglia, el argentino que más conoce nuestras tripas, que cuando Yarrington se ponga a hablar lo que sabe, se va a caer media clase política. Creo que él no es el problema, sino el Jefe Guzmán, habilitado por nuestra diplomacia de Zacazonapan como el gran Fiscal de sí mismos. El que tiene los datos duros, el que puede señalar y condenar a todos.

El que va a dar sustento y contenido a los gordos expedientes que han ido formando en la Casa Blanca, sólo a la espera de que terminen dentro de 20 angustiosos meses, para echarles el guante y juzgarlos, aunque usted no lo crea, ¡por traidores!

 

Hoy por hoy, “El Chapo” es el más importante de la política nacional

 

El de Badiraguato fue durante décadas el verdadero embajador de los Estados Unidos en México. Basta ver el poder y las influencias que tuvo sobre gobernadores, secretarios de las dependencias, y hasta presidentes. Fue intocable hasta que sus socios de la DEA, la CIA, la AFT, el Departamento de Estado y el Pentágono decidieron llevárselo como rehén de pruebas y cargos contra los obsequiosos y anexionistas toluquitas.

Desde su sitial como Gran Comendador en la prisión de Brooklyn –¿o en los campos de golf de Albany, donde se refocila con sus valedores?-‎-, “El Chapo” es el hombre más importante de la actual política nacional. El que está decidiendo sobre vidas y haciendas, sobre pasados y futuros. Como muestra, un botón: la aprehensión de Veytia y la cancelación automática de la carrera política del independiente “Bronco” Rodríguez.

‎Es el más poderoso, el hombre clave para que los gabachos, sus jefes y socios de toda la vida, acaben de formarse un juicio claro sobre este desastre de la tolucopachucracia. El indicado para construir su lista de cargos y traiciones, el que, impertérrito, los condenará con un solo ademán.

 

En EU no se tentarán el corazón para dañarlos por pasarse de listos

 

¡Y a ése fue al que entregaron! Se convirtieron automáticamente en jueces de sí mismos, aunque hayan hecho una elegía sobre los modos y misterios con los que encargaron actuar a Sales Heredia, encargado de la fantasmagórica seguridad nacional… de Estados Unidos, no de México, aunque todavía no lo sepa.

‎La barrabasada más grande que han cometido los tolucos y pachuquitas, el monumento a su gran ignorancia, el sello de su estúpido entreguismo. La marca de la que no podrán olvidarse lo que les resta de su vida infame. La consigna de traidores a la patria, y defenestradores de ellos mismos. La vida paga, y también cobra a sus arbitrios.

‎Ahora sí la van a pagar, a través de la tarjeta sin límites que, con ánimos de arrastrarse, pusieron en manos de los tenebrosos gabachos, gente que no se tienta el corazón para hacer daño a los que se quieran pasar de listos, o a los que presuman hipócritamente de capataces para el rancho grande. De ésa no se salvan.

Los que están arrasando con su patria de adopción, menos podrán respetar cualquier prerrogativa que blandan los tolucos y pachuquitas en su favor. Les espera la inclemencia y la falta de comprensión a cualquiera de sus excesos. A cualquiera de sus derechos, de aquí a la eternidad.

 

Ya son demasiados los agravios cometidos contra el sentido común

 

‎Son demasiados e inmundos los agravios que los tolucos y pachuquitas han cometido contra el sentido común. Tendría que empezar a hacerse un compendio de la crasa ignorancia de estos palurdos. Es demasiado para un solo escrito, usted sabe.

Sería mejor escribir sobre algún acierto. Lástima. No ha llegado el caso.‎ La cacería humana que se ha desatado contra los productivos migrantes mexicanos es algo que no tiene nombre. Producto del entreguismo y la apatía de patria de un grupo de voraces tolucos.

Lo que viene, es simplemente insufrible. No lo merece ningún mexicano. Es un delito de lesa humanidad.

¿Usted qué haría?, pregunta el entreguista que se esconde en Los Pinos.

 

 

Índice Flamígero: A ver si con la detención de Tomás Yarrington, su también socio y paisano Juan Armando Hinojosa Cantú –léase: Constructora Higa—despliega hasta Florencia a su abogado de cabecera Ulrich Richter, como lo hizo cuando en Madrid detuvieron a Humberto Moreira… aunque quizá esto último lo hizo a petición del editor de un diario de circulación dizque universal a quien, por sus años y pintura en el pelo, ellos mismos llaman “El Formol”. + + + Ahora el otro tamaulipeco que falta de ser alcanzado por el laaargo brazo de la justicia –jejeje– es Eugenio Hernández, primo político de Hinojosa Cantú. Pero parece estar protegido. Y es que este otro ex gobernador de la entidad fronteriza es pareja de Ana Garza –hija del contratista de Pemex Ramiro Garza Cantú–, vive con ella en un departamento de las conocidas como “Torres Coca-Cola”, en Rubén Darío –a escasos 800 metros de Los Pinos–, a la luz y conocimiento de todo mundo. Para más señas, ambos se pasean en el flamantísimo, blanquísimo y aperladísimo BMW 760 blindaje 7 que, como el depa’, también es propiedad de Ana… eso sí, seguidos de los cuatro judiciales que el gobierno de Tamaulipas sigue pagándole al ex mandatario. + + + La detención de oootro ex gobernador del PRI, Javier Duarte, tuvo mucho de montaje. En una primera escena se observa saliendo de un elevador perfectamente peinado, altivo. En una imagen posterior, se le ve despeinado, como si hubiera forcejeado con sus captores, ya sentado y sin esposas. + + + Escribe don Alfredo Álvarez Barrón: “Con respecto a su columna del miércoles pasado, ¿Que apodo le pondrá la Historia a Peña Nieto?, el apodo es lo de menos, lo importante es saber que una vez concluido su mandato no habrá lugar en el mundo donde pueda esconderse, el odio y el desprecio de millones de mexicanos lo perseguirán hasta la muerte.” Y El Poeta de Nopal confirma:

 

Triste destino, por cierto,

ningún as bajo la manga:

ya no hay vapor Ipiranga

para llevarlo a buen puerto.

@PACORODRIGUEZ

 

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