El mundo injusto de Pikkety

Por Roberto Ramírez Rodríguez

En estos tiempos de desorden económico un nuevo debate se abrió en el mundo: la distribución equitativa de la riqueza.

El protagonista principal de esta polémica es Thomas Pikkety, joven economista francés de 43 años de edad, especialista en la desigualdad económica del planeta y autor del libro El Capital en el Siglo XXI que ha conmovido a la humanidad.

Con la misma rapidez con la que se abrió en el mundo la brecha entre ricos y pobres, el libro científico del profesor de economía en la Universidad de París, traspasó fronteras. Su texto, publicado en francés en 2013, fue aceptado de inmediato por chinos y japoneses y pronto será publicado en varios idiomas. El Fondo de Cultura Económica lo hará próximamente. A partir de la divulgación de la obra de Pikkety, han sido vendidos más de un millón de ejemplares; parecen pocos pero son muchos, si consideramos que se trata de ejemplares científicos. Y muy pronto, serán más. La humanidad está ávida por conocer la teoría general del francés que nos describe en que forma se ha ido concentrando la riqueza en el mundo durante los últimos 250 años.

En su tratado, el joven profesor sostiene que “cuando la tasa de acumulación del capital crece más rápido que la economía, entonces la desigualdad económica aumenta”. Además, en su tomo de casi 700 páginas propone que es necesario, para evitar lo que él denomina como capitalismo patrimonial, aplicar un impuesto progresivo mundial sobre la riqueza, con el fin de ayudar a resolver el problema actual del aumento vertiginoso de la desigualdad.

La obra de Thomas Pikkety, a decir de los estudiosos economistas, les hizo recordar los tiempos y las predicciones económicas de Carlos Marx, plasmadas en su libro El Capital, bandera de muchos movimientos sociales y económicos en el mundo y la apertura de una lucha interminable entre una mayoría cada vez más pobres y una minoría cada vez más rica.

En poco tiempo, por los inagotables y valiosos conceptos económicos del escritor, ha sido apodado El moderno Marx que toca, abierta y resueltamente, no sólo en su libro sino en conferencias y mesas redondas, la fibra económica de nuestro tiempo: el desequilibrio económico y social de la humanidad.

Actualmente, El Capital del siglo XXI, está a la cabeza de la lista de preferencia por el impacto de su venta. Han quedado atrás las obras literarias de Carlos Marx y su Manifiesto Comunista del siglo XIX, John Keynes en el Siglo XX y Friedman, considerado el padre del proyecto económico de la globalización y el comercio,  de los finales del Siglo XX y principios del XXI.

Desde luego, con estas comparaciones, no se trata de destacar los estremecimientos populares por la venta de los libros en las diferentes épocas de la humanidad; al contrario, el punto medular reside en que la tesis del economista francés ha sido bien recibida simultáneamente por la Casa Blanca y el Fondo Monetario Internacional. Asunto que se puede entender como la señal de un cambio económico que vendrá en el mundo. Es decir, se escuchan pasos en la azotea; aparentemente los países poderosos soslayarán las teorías económicas del pasado que han llevado al mundo, como dice Pikkety, a una humanidad viviendo en un planeta cada vez más injusto.

Las investigaciones económicas de Pikkety que han durado más de 20 años, el estudio profundo de sus estadísticas, el enriquecimiento de las elites durante las crisis y los efectos de las asignaciones sociales en la desigualdad, llevaron al modesto profesor de economía a una conclusión mundial: la concentración de la riqueza aumentó durante el último siglo en los países desarrollados y que, si esto así, “la economía de este siglo tenderá hacia una sociedad similar a la de la época del siglo XIX, cuando las elites económicas heredaban la riqueza en lugar de obtenerla del trabajo”.

Además, el autor de El capital en el siglo XXI, reflexiona: en estos tiempos donde abunda la corrupción ¿se puede crear riqueza sólo con el trabajo? Antes, se podía ahorrar sólo con el sueldo. Hoy día, sólo los ricos pueden hacerlo.

Por lo pronto, se anuncia la visita de Pikkety a países de América. Sería bueno que los economistas y gobernantes lo invitaran a México a tomar un café, cambiar impresiones sobre nuestra economía en bancarrota, pobreza incontrolable y del abandono social de tantos millones de mexicanos al borde de la desesperación.

 

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