La Lotería Nacional de México a través de la historia

En muchos países alrededor del mundo las Loterías juegan un importante papel para la recaudación de fondos, incluso han llegado a subsidiar monumentales obras públicas. No es entonces motivo de asombro que algunas de estas Loterías tengan más de cien años de historia. En su caso particular, México cuenta con una de las Loterías más antiguas del mundo. El concepto fue importado a la Nueva España por los colonos españoles con el apoyo del Rey de España Carlos III, utilizando como base las Loterías de Nápoles e Inglaterra, pero con nociones más lógicas y sencillas.

 

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La que es al día de hoy coloquialmente conocida como Lotería nacional México, y cuyos resultados pueden ser fácilmente encontrados en Internet, comenzó de una forma muy sencilla, bajo el nombre de Real Lotería General de la Nueva España y tuvo su primer sorteo el 13 de mayo de 1771. Gracias a su éxito, muchas parroquias, conventos y colegios decidieron llevar a cabo loterías y rifas de forma paralela, con el fin de recaudar recursos. El ejemplo más claro que se puede observar hoy en día, es el de la Lotería Auxiliar para Obras Públicas, que dedicó parte de sus ganancias a las obras del Alcázar de Chapultepec y los trabajos de reedificación del Santuario del Tepeyac, dedicado a la Virgen de Guadalupe.

Durante el periodo de la guerra de independencia en México, el entonces virrey Félix María Calleja creó dos loterías de participación mandataria para todos los empleados del gobierno, ejército, la nobleza y el clero mexicanos, con el fin de reunir fondos para combatir a los insurgentes. Después de la Independencia de México, el Emperador Agustín de Iturbide renombró a la institución como Dirección General de Renta de Lotería del Imperio de México.

Al finalizar el breve periodo imperialista, la institución de Loterías en México cambio su nombre por el de Lotería de San Carlos, debido al hecho de estar integrada a la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos. De esta forma, la nueva institución canalizó sus ganancias hacia la compra de obras de arte, becas para alumnos notables de la academia para solventar sus estudios avanzados en Europa y para atraer al país a grandes maestros de las Bellas Artes de la época, entre ellos el arquitecto Javier Cavallari, quien buscó emprender el proyecto de la construcción del ferrocarril nacional.

 

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El éxito de la Lotería ayudó a solventar varias necesidades del país durante el periodo de invasiones extranjeras y guerras civiles previos a la Reforma. Fue por ello que tras este periodo el presidente Benito Juárez evitó la proliferación de otras rifas y loterías que no fueran la renombrada Lotería Nacional, con la excepción de una sola desarrollada para financiar la construcción de la vía del ferrocarril México – Toluca. Después de la muerte de Juárez, la proliferación de otras loterías fue permitida por su sucesor, Sebastián Lerdo de Tejada.

Después de la Revolución Mexicana, la Lotería Nacional fue suspendida de enero de 1915 hasta Julio de 1920, cuando fue restablecida bajo la orden del presidente Adolfo de la Huerta, con el nombre de Lotería Nacional para la Beneficencia Pública. Fue en el año de 1946, que la institución se estableció en un nuevo edificio dedicado a ella. El edificio conocido como El Moro, fue construido utilizando un procedimiento de flotación elástica, algo completamente innovador para la época.

 

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En base a las leyes institucionales de la Lotería Nacional, todas las donaciones que hace se realizan de forma indirecta, es decir, que todos los recursos excedentes obtenidos por la realización de sorteos se entregan de manera íntegra a la Tesorería de la Federación, siendo ella la responsable de destinarlos a obras de asistencia pública.

 

 

 

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