Las fanfarrias están a punto de convertirse en silbatinas

Índice Político

Apenas ayer, en este espacio, se mencionaba someramente como en los primeros cinco meses de este año revistas y periódicos que se publican en diversos puntos del planeta –pero, sobre todo, en los centros de las grandes decisiones financieras– se dio vuelo al llamado Mexican Moment (MeMo, le dicen) que, con la llegada del gobierno de Enrique Peña Nieto se avizoraba para el país. Las reformas tan cacareadas cimentaban los buenos augurios.

Hoy, empero, hay un vuelco. Medios prestigiados e influyentes como el semanario británico The Economist o el diario estadounidense The Wall Street Journal empiezan a poner en duda ese momento mexicano que, como también le comentaba en la anterior entrega, fue hasta cierto punto comparable con el foco de atracción en el que se convirtió Brasil, bajo el gobierno de Luiz Inacio Lula da Silva.

En un blog del semanario que se lee con avidez en la Citi londinense, y en el que el corresponsal en México es interrogado por su superior jerárquico, aquel plantea que el más grande escollo para la economía mexicana es su vecindad con Estados Unidos, cuya propia economía atraviesa momentos más que difíciles.

El título de la conversación videograbada, empero, no deja de ser un tanto cuanto ofensivo, ya que para ilustrar el deslizamiento o caída de las expectativas de crecimiento y desarrollo en nuestro país, se preguntan si en realidad están frente a un tigre azteca o un gatito de la misma procedencia: “Mexico’s economic downturn; Aztec Tiger or Aztec Kitten?”, literalmente.

The Wall Street Journal, por su parte, sorprendió el fin de semana al abordar el tema que más atora a la Bolsa de Valores, en lo particular, y a las cuatro grandes vivienderas, en lo general, mismas que atraviesan por una crisis que está a punto de llevarlas a la quiebra, luego de dos largos sexenios de bonanza exagerada a costillas de los trabajadores que aún pagan con lágrimas por 40 míseros metros cuadrados, pésimamente construidos.

Colonización Cultural

Valga la pregunta:

¿Por qué, ahora que nos dicen que en México hay una prensa libre, sin complejos ni ataduras, sin problemas para ejercer la crítica más severa a los gobiernos, concedemos honores de primera plana a lo que pueda decir la prensa extranjera?

Y otras:

¿No nos daremos cuenta de que eso nos remite a una suerte de complejo de inferioridad? O es que, acaso, ¿tienen que decirlo afuera porque aquí dentro nadie se atreve a decirlo?

Entonces, ¿qué pasó con esa libertad que dizque nos ganamos a pulso?

Primeros en burlarla son los gobernantes que, aún colonizados, buscan que los medios que se publican en Europa pero principalmente en los Estados Unidos canten maravillas de sus actos, de sus obras. Se sienten satisfechos de ver sus nombres en The New York Times o su imagen en la CNN. No resisten, en cambio, cuando en esos medios se les critica.

Los medios autóctonos, en cambio, les valen gorro. No los conmueven los elogios, menos aún las críticas. ¿Para qué, si en México no se leen los periódicos diarios? Lo tirajes de algunos de ellos son de carcajada. En la capital nacional, por ejemplo, dos de los más publicitados no “tiran” ni los 4 mil ejemplares diarios

Por eso importa lo que diga una revista que circula cientos de miles de ejemplares cada semana. O un diario con ventas –alicaídas y todo– con poco más de un millón de suscriptores en los principales centros de toma de decisión.

Por tal es que noticias tan lamentables para los gobernantes como las aparecidas en las últimas horas en dos medios extranjeros, los hacen comportarse como doncellas ofendidas en su virtud.

La economía mexicana, efectivamente, se desliza hacia el fondo.

Las vivienderas, cierto, están pagando con sangre el sudor frío de cientos de miles a quienes estafaron con casas miniatura que se caen tras las primeras lluvias y que, además, están a dos o hasta tres horas de los centros de trabajo.

Lo dice la prensa extranjera.

Pocos medios se atreven a decirlo aquí.

Índice Flamígero: ¿Quién es el funcionario de Pemex que el viernes 31 de mayo le celebraba el cumpleaños a su novia, una hermosa y despampanante chica colombiana, y a sus acompañantes, también deslumbrantes mujeres que atrajeron la atención de los varones que se encontraban en el caro restaurante donde se realizó el festejo? Lo magnánimo que se vio el funcionario de la empresa paraestatal hizo recordar a aquellos del sexenio de José López Portillo, quien se comprometió a “administrar la abundancia petrolera”, por la gran cantidad de oro negro descubierta en el subsuelo mexicano durante su administración. El nuevo rico de la administración actual celebró con champagne a su festejada y cuatro amigas, quienes recibieron cada una de ellas un ramo de rosas y una botella, de las más caras, de la famosa bebida francesa. ¿Quién fue el guapo? + + + Me escribe el colega Guillermo Fárber, a propósito del tema: “Esta película ya la vimos, y aquí mismo; no necesitamos irnos a Brasil. ¿O ya se nos olvidó la campañita de PR manipulada por el Imperio (igual que ésta) para hacernos creer que, ahora sí, por fin, Salinas (como ahora Peña) nos llevaría al paraíso? ¿Recuerdas aquellas portadas grandilocuentes de Time, Newsweek y demás: El Matador De Gigantes, etc? A Salinas le sacaron un TLC leonino. ¿Qué le sacarán ahora a Peña? Esta película ya la vimos…”.

Add a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.