Lima y sus raíces

Por Isaac Bigio

Lima desde su creación siempre ha tratado de orientarse hacia otros continentes. Fue la ciudad más ibérica de todo su continente y luego se ha ido orientando hacia los imperios de moda en Europa, Norteamérica o el Oriente.

Sin embargo, ésta se asienta en la mismísima región que fue la cuna de la civilización americana. Su inicial nombre ‘Ciudad de los Reyes’ (porque se fundó en enero 1535 cerca al día de los reyes magos) fue dejado de lado (al igual que grandes celebraciones por dicha festividad) para quedarse con el nombre hispanizado de Rimaq (hablador en quechua).

Al norte del departamento de Lima hay construcciones que datan de hace 4,600 años, las más antiguas del Nuevo Mundo. Las ruinas de Caral han revolucionado a la arqueología mundial pues han demostrado que muchas primeras ciudades no fueron fundadas como fortalezas militares, sino como centros de paz que fomentaban el intercambio de bienes (en el caso limeño de hace casi 5,000 años entre cultivadores que producían algodón para redes de pescar y los pescadores que recolectaban frutos del mar).

En la frontera entre los departamentos de Lima y Ancash se ha encontrado en Chanquillo, el observatorio solar descubierto más antiguo del hemisferio. Tan asombroso es ello que la reciente serie de la BBC “Maravillas del Universo” se inicia allí mostrando como hace 2,300 años ésta tuvo una civilización con nombre e idioma desconocidos que edificó una hilera con 13 torres para que se midiera cada mes y día del año dependiendo por cuál de los 12 espacios entre éstos apareciese el sol.

Hoy por toda la actual Lima hay resabios de su gran pasado precolombino. Sus barrios ricos de Miraflores o San Isidro se asientan sobre lo que fueron inmensas pirámides y centros de poder, en tanto que en el cono sur está el complejo de templos de Pachacamac, con un área mayor al Vaticano, el cual fue uno de los principales centros religiosos del continente.

La cruz del San Cristóbal, que llegó a ser antes que el Cristo de Río, la más reverenciada simbología cristiana suramericana, estaba en la cumbre de un cerro, antiguamente venerado como un Apu divino.

Al año siguiente de la fundación de Lima, Manco Inca destruyó esa cruz, pero sus tropas fueron repelidas por miles de combatientes locales y ancashinos quienes apoyaron a los españoles contra sus antiguos dominadores cuzqueños.

Hoy Lima viene girando. Si antes quiso ser la ciudad más europeizada y castellana de Suramérica, ahora ya tiene una población de raíces mayoritariamente amerindias, lo cual viene modificando su estructura y cultura.

 


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