México : En las calles, y la panza vacía

OPINIÓN


LUCERITO DEL PILAR MÁRQUEZ

Escucho en las calles: el Informe de Evaluación de la Política de Desarrollo Social  2016, del Consejo Nacional  de Evaluación de la Política de Desarrollo Social, Coneval, indica que entre los jóvenes el crecimiento de la pobreza ha sido mayor que en los adultos.

Escucho en las calles: entre 2010 y 2014 el porcentaje de jóvenes en pobreza aumentó de 46 a 47.1 por ciento, que significa pasar de 16.8 a 17.5 millones de personas. La situación de pobreza empeora en los jóvenes indígenas, que es de 72.8 por ciento.

Escucho en las calles: datos de la Encuesta Intercensal 2015 (INEGI), que señalan que uno de cada dos niños se encuentra en situación de pobreza, condición que los coloca en riesgo y alta vulnerabilidad; un importante número de ellos vive situaciones permanentes de violencia verbal y física, además de un alto índice de abusos sexuales.

Escucho en las calles: de Salvador Díaz Mirón, precursor del modernismo mexicano, el lastimero, cierto y cotidiano grito ahogado de niños, niñas y jóvenes

“…Buscando comida,
revuelvo basura.
Si pido limosna,
la gente me insulta,
me agarra la oreja,
me dice granuja,
y escapo con miedo
de que haya denuncia.
Mamá, soy Paquito;
no haré travesuras…”

Escucho en las calles: ¿cuántos Paquitos más? ¿Cuántas paquitas más? ¿Y la flamante Cruzada contra el Hambre? ¿El reluciente Modelo Educativo los contempla? ¿Competencias con la panza vacía y cubiertos sólo por el designio implacable de la corrupción?

Escucho en las calles: el dolor de mi México lindo y querido, ante la  incapacidad de un sistema educativo formal, el empobrecimiento socioeconómico de las familias y los altos niveles de violencia en los contextos familiares y comunitarios, que vomitan no  a los niños, niñas y jóvenes, a NUESTROS niños, niñas y jóvenes   a su nuevo hogar, LA CALLE.

Escucho en las calles: un Estado cuyo asistencialismo ha caducado, sin intenciones de aplicar verdaderas políticas públicas que potencialicen la autonomía, interdependencia y vida digna de NUESTROS niños, niñas y jóvenes.

Escucho en las calles: después de casi 117 años…

“Me acuesto en rincones solito y a obscuras.
De noche, ya sabes, los ruidos me asustan.
Los perros divisan espantos y aúllan.
Las ratas me muerden, las piedras me punzan…
Mamá, soy Paquito; no haré travesuras.”

Escucho en las calles: tal vez la travesura de haber nacido.

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