En México hallan en células de la piel pistas para contener al dengue

os fibroblastos de la dermis producen mediadores capaces de controlar infecciones

Como cada año, la temporada de lluvia trae consigo el resurgimiento de casos de dengue en las zonas costeras de países tropicales. Su alta incidencia, además de convertirse en un problema de salud pública, es también un tema de investigación científica en el ámbito mundial; tal es el caso de un estudio realizado en el Cinvestav que se basa en los mecanismos de defensa celulares para controlar el daño de la enfermedad.

La investigación se enfoca en el primer periodo de transmisión de la enfermedad, que es cuando el mosquito vector infecta a la persona a través de una picadura, para evaluar algunos de los eventos inmunológicos que ocurren en las células de la piel.

Los primeros resultados podrían dar indicios en el diseño de modelos de prevención de esta enfermedad y de su derivación en el desarrollo del dengue clásico o hemorrágico.

La doctora Leticia Cedillo Barrón, encargada de esta investigación, analiza los efectos dérmicos durante la primera semana después que es transmitida la enfermedad por la picadura del mosquito Aedes aegypti. Una etapa que, según afirma la investigadora, ha sido poco estudiada por la comunidad científica.

Para el estudio, los investigadores del Cinvestav inoculan con el virus del dengue muestras de piel, en las cuales se evalúa su susceptibilidad de ser infectada y comprender el proceso de propagación en el huésped.

Al ser infectadas, se comprobó que algunas células de la dermis, de manera particular los fibroblastos, son capaces de producir mediadores que contribuyan al control de la infección antes de propagarse al sistema linfático y torrente sanguíneo.

Lo relevante de la investigación fue identificar la producción de moléculas antivirales, cuya concentración varía dependiendo del huésped; pero la capacidad de respuesta de estas moléculas es que su presencia podría ser un factor que contribuye en la diseminación del virus dentro de la persona infectada.

Las moléculas antivirales forman parte de los mecanismos de respuesta inmune innata y son un sistema de defensa para actuar de manera rápida contra cualquier tipo de agente exterior dañino; su función evita el paso de elementos ajenos por la barrera natural de la piel e impide que los microbios logren ingresar al organismo, para posteriormente multiplicarse y producir una infección.

Hasta el momento se han analizado alrededor de 20 cultivos de piel provenientes de diferentes personas y los resultados mostraron que los fibroblastos sólo se infectaron en un 30 por ciento.

Según la Organización Panamericana de la Salud, a escala continental el dengue ha registrado 1.5 millones de casos, y se estima que en los últimos años los casos de la enfermedad han escalado en México, con brotes epidémicos que se repiten cada tres a cinco años, casi de manera estable. (Con información de Agencia ID)

Revista Protocolo

 

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