Fidel y el Árbol Milagroso

Roberto Ramírez Rodríguez

Mientras que el mundo se convulsiona con las guerras, el terrorismo aumenta, la gente empobrece y los empresarios y gobernantes siguen contaminando al planeta, la humanidad ha tomado un nuevo rumbo:

Una corriente mundial que apunta al desastre financiero, ecológico y una política global con gobernantes negligentes que simulan orden pero que pronto alcanzan el caos en todas sus manifestaciones. Nada les interesa más a estos políticos que adquirir propiedades lujosas durante sus mandatos, enarbolar la bandera del dinero y sostener la hegemonía política en los tiempos venideros: una eterna cadena de intereses económicos entre la corrupción e impunidad.

En los países del orbe hay gobernantes con oídos sordos y distorsión de la realidad ante la problemática del calentamiento global, el crecimiento de los mares y la desaparición de las selvas. Hay otros, los más poderosos, que impulsan el desarrollo comercial mundial como una fantasía para resolver los problemas de la pobreza y el abandono social de la humanidad. Este panorama, nos muestra no sólo el desequilibrio de la economía mundial sino también de la naturaleza y un futuro ecológico desalentador para los habitantes del planeta humanidad; sin embargo, el globo terráqueo sigue su curso como si no pasara nada.

No obstante, en este incierto mundo, hay hombres que han emprendido una lucha abierta, no sólo con la palabra sino con la acción de hechos contundentes, para evitar el desastre de la humanidad. Uno de estos hombres es Fidel Castro que, por cierto, el sábado pasado, entre felicitaciones populares, de intelectuales y gobernantes del mundo, cumplió 90 años de edad.

Fidel, el comandante de la Revolución Cubana, que conmovió a los jóvenes del mundo con la magnificencia de su oratoria y los hechos sólidos que convirtieron a Cuba en el primer país socialista de América es, y seguirá siendo, un activo promotor de mecanismos para lograr la integración regional en los pueblos de América.

El comandante Fidel, con sus nueve décadas de vida, es un referente histórico no sólo para los moradores de la isla sino también para el resto del mundo. El eterno guerrillero sigue defendiendo, con la pasión de siempre, las causas justas del planeta y no ceja en su empeño de construir un mundo mejor que, como dijera alguna vez en un discurso pronunciado en las escalinatas de la Universidad de La Habana, es una utopía posible.

En sus nueve décadas de vida, Castro se enfrentó a 10 presidentes de Estados Unidos; vivió la Crisis de los Misiles en Cuba que llevó al mundo al filo de una guerra nuclear; recibió al papa Juan Pablo II en la primera visita de un pontífice a la isla. Envió tropas para apoyar a las fuerzas comunistas en la liberación de Angola, Etiopía y Yemen.

Actualmente, retirado de la política, escribe artículos importantes enfocados a alertar a la humanidad sobre temas de interés mundial como el cambio climático, el peligro de las guerras y la alimentación.

En su casa, recibe a gobernantes de todo el planeta, cambia impresiones con ellos y, en estos últimos años, emprendió un programa de salud pública que se ha extendido por el mundo, especialmente en algunos países del continente americano.

Al cumplir 90 años, el líder cubano sigue hurgando en los libros científicos, preocupado por la salud pública investiga la alimentación de los pueblos, no sólo de Cuba sino del mundo entero. Actualmente, su interés primordial radica en el árbol Moringa, originario de La India, que crece muy rápido, hasta ocho metros de altura, en un área de 4 metros cuadrados.

Atrás de la modesta casa del líder, al oeste de La Habana, había una pequeña finca abandonada que Fidel solicitó al gobierno cubano para sembrar el famoso árbol, tecnificarlo y crear un campo experimental para su desarrollo agrícola y científico. El cultivo del árbol despertó el interés popular por los beneficios que se han obtenido dentro del ámbito de la salud pública. Los cubanos se refieren a Moringa como el árbol milagroso.

Los experimentos de los científicos isleños sobre El árbol de la Vida, también es llamado así por los moradores de Cuba, han llegado a la conclusión de que el árbol puede curar más de 300 enfermedades. Los consumidores de Moringa, al tomar regularmente la esencia de la corteza del árbol, sus raíces, hojas, vainas, semillas, ramas y frutas, bajo el ojo clínico de un doctor especialista en la materia, pueden alimentar su cuerpo con todas las vitaminas y minerales necesarias para vivir.

Entre otras cosas, se ha comprobado que el árbol milagroso, cura colesterol, triglicéridos y sana varias enfermedades. Una cucharada de la esencia de hojas del árbol tiene más vitamina “C” que la fruta del limón. La raíz tiene un valor medicinal increíble. El hierro y el calcio de su corteza son fácilmente absorbidos por el cuerpo humano. Todo el árbol es una fuente natural de vitamina A, C, E, D, calcio, potasio y otros minerales.

La difusión del descubrimiento ha llegado a todos los hogares cubanos en forma conveniente: hoy día, con la nutriente raíz del árbol se preparan guisos hogareños, refrescos y licuados. Los científicos han lanzado el producto en forma de cápsulas como suplemento dietético nutricional.

La pregunta es: de qué están hechos los hombres que, como Fidel Castro, sirven a la humanidad sin recibir nada a cambio. Es posible que estén hechos de una asombrosa madera como la corteza del árbol milagroso que todo tiene y todo da para sanar a la humanidad.

 

 

 

 

 

 

 

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