Homenaje a María Luisa Dehesa y Gómez Farías

por  Roberto Ramírez Rodríguez

 

Discurso pronunciado por el arquitecto Roberto Ramírez Rodríguez con motivo de recibir el Reconocimiento “Maria Luísa Dehesa”, el día 3 de febrero de 2016

 

Ante la imagen y el recuerdo de la arquitecta jalapeña María Luisa Dehesa y Gómez Farías, me dirijo a ustedes respetuosamente: mi agradecimiento a los miembros del Comité ejecutivo del Colegio de Arquitectos de Jalapa, Veracruz, al otorgarme el Reconocimiento Anual María Luisa Dehesa y Gómez Farías. Distinción que comparto con todos los arquitectos y arquitectas de Veracruz; compañeros y compañeras con los que he caminado por el largo, noble y sorprendente, camino de la vida siempre en pos de un ideal: servir y servir bien a la sociedad.

Me siento honrado por la presencia de la familia de María Luisa Dehesa en esta sala; a través de sus hijos entrego mi reconocimiento a la profesionista ejemplar que permanece en el tiempo. A mi familia y amigos, gracias por acompañarme. Agradezco la presencia de Carlos Aguirre Gutiérrez, ex Rector de la Universidad Veracruzana.

Señores y señoras, funcionarios públicos, amigos míos:

María Luisa Dehesa fue una de las grandes líderes morales, artísticas y sociales, de nuestro tiempo. Con emoción nos legó su autobiografía destinada a ocupar un lugar de honor entre las memorias de las figuras más importantes de México y del mundo. En sus líneas, la arquitecta nos cuenta de su niñez, del día que nació bajo una densa neblina que cubría la ciudad, del cerrado chipichipi que caía sobre los tejados y del eco del tañer de las campanas de catedral que se escuchaba lejos, hasta su casa asentada en el campo.

Nos cuenta del amor que sentía por sus padres, sus semejantes y por la vida del campo donde se sentía libre, sobre todo, cuando cabalgaba entre valles y montañas. Nos narra de su extraordinaria vida, envuelta en una lucha constante de desafíos, renovadas esperanzas y triunfos. María Luisa nos dejó un legado de amor y el valor admirable que se debe tener ante las injusticias. A los arquitectos y arquitectas, de México y del mundo, les pidió: luchar por sus ideales para que estos inspiraran a otras generaciones y así lograran el desarrollo social del país.

Educada en la cultura tradicional de sus antepasados, a temprana edad adquirió conciencia social de la ineludible realidad que existía en México: un sistema de opresión poderoso. Con esa comprensión arraigada en su ser, jugó un papel decisivo en la lucha contra la pobreza, injusticia y la discriminación de la mujer que, entre burlas y deshonras, sólo tenía en su futuro tres opciones: el confesionario, la cocina y el quehacer del hogar.

Al intuir que los buenos tiempos llegarían después de la Revolución Mexicana María Luisa Dehesa, con su gran imaginación, enorme creatividad y sentido de la responsabilidad social, se inscribió en la carrera de arquitecto. Disfrutaba la lectura y, al final de la jornada, con un estilo literario propio, escribía cuentos y estudiaba la historia de México. Percibía que estudiando, el futuro le pertenecía.

Nada la detenía. No le preocupaban las vicisitudes de la violencia callejera porque decía que había que enfrentarlas con valentía. Con decisión, afirmaba que los peores momentos de su vida no fue la rudeza del ambiente existente en ciudades y el campo, ni los desvelos de sus estudios, ni siquiera tener una endeble economía para vivir; al contrario, decía que su mayor inquietud era vivir en un mundo gobernado por políticos que cada día emergían más, atraídos por el poder y el dinero y que excluían, definitivamente, a las mujeres de las decisiones democráticas del país.

Al respecto, la universitaria relataba cómo, en la Universidad, era apartada de los talleres de dibujo de los estudiantes varones. Sin embargo, con tesón y voluntad, María Luisa Dehesa, fue reuniendo las piezas del rompecabezas de los caminos de su vida hasta completar la figura de una mujer cuya visión social la llevó a criticar al sistema político de México dominado por la corrupción y desigualdad social. Al concluir su carrera de arquitecto se enfrentó al mundo de los hombres del poder. Se sentía libre como cuando cabalgaba de niña por los campos de México.

Frente al predominio masculino en la toma de decisiones políticas, rompió la tradición: con sus ideales irrumpió, por primera vez en la historia de México, en los terrenos de la Defensa Nacional: ahí, donde sólo podían vivir los hombres guerreros sin compañía, propuso conjuntos de viviendas familiares dentro de los espacios de los cuarteles donde los soldados pudieran vivir en compañía con su familia…

Con este extraordinario trabajo la arquitecta siguió cabalgando por el mundo; cambió la concepción que se tenía de la vivienda en México. Por sus conceptos y diseños arquitectónicos fue homenajeada por diversas instituciones y Universidades de la República. Viajó por muchos países representado a México en congresos y conferencias. Su voz, se escuchó en la ONU. Sin embargo, además de sus galardones, María Luisa es recordada ampliamente por su legado de amistad, principios, valores y apoyo profesional al gremio de los arquitectos.

Actualmente el rostro de México se ha transformado.  No sabemos si algún día vendrá el arrepentimiento social de los políticos que han excluido la participación de la mujer en las decisiones públicas y privadas para democratizar el país. Ausencia que ha ocasionado graves y delicados problemas económicos, sociales y políticos en México.

En estos momentos aciagos que vivimos, nuestro pensamiento está dirigido a la arquitecta Dehesa, a las mujeres y hombres que han dedicado su tiempo al trabajo y al estudio, fecundo y creador, en beneficio del país. Sin embargo, duele, y lamentamos, que aún persista en México, desigualdad económica, pobreza y corrupción.

La autobiografía de María Luisa Dehesa aún no concluye. Quizás, el último renglón será escrito cuando los próximos gobiernos, junto al recuerdo de la arquitecta cabalgando siempre libre, abriendo poderosos vientos con su imaginación, audacia y talento, emprendan el desafío del diseño de una nueva política social y económica para impulsar el verdadero cambio económico, educativo y social de México.

 

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