México en 2016 del Cielo al Infierno

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 Por  Roberto Ramírez Rodríguez

A unos cuantos días de concluir el año 2016 la gente recapacita; se sorprende de los acontecimientos políticos, económicos, sociales y religiosos, que abrieron el calendario con días de fervor celestial y terminaron en un ambiente de calor infernal, alterando su modo de vivir.

Es un hecho extraño que el Papa Francisco, a principio del año, haya llenado de bendiciones a los sectores más vulnerables de la sociedad mexicana como son los indígenas y migrantes; sin embargo, después del regreso del pontífice, el país, en lugar de bendiciones, empezó a recibir los mismos discursos de los gobernantes que parecen anticiparnos la entrada a México de un nuevo mundo, una nueva era cargada de injusticias y desigualdades.

Por eso y otras cosas más, la incertidumbre se hizo presente este año. Creer o no creer ha sido el dilema eterno. Año demasiado activo, dicen gobernantes y economistas que han dirigido al país como una gran empresa y no como una gran nación donde sus sentimientos se confunden con la aberrante publicidad de empresas bien organizadas.

Cuando el Papa se fue, la euforia religiosa fue opacada por el entusiasmo electoral de los mexicanos que elegirían a sus gobernantes en varios Estados del país. Parámetro electoral, a decir de los politólogos, con miras a los comicios presidenciales que se realizarán en México en el año 2018. En Veracruz, ganó el candidato del PAN y el PRD, Miguel Ángel Yunes Linares. Su triunfo, acabó con la hegemonía priista de 85 años, hizo aflorar los actos de corrupción gubernamentales del PRI jamás vistos en Veracruz y provocó la fuga del ex gobernador Javier Duarte Ochoa.

Durante el transcurso del año, las cosas han cambiado mucho; entre ellas, el despertar en la gente de una conciencia cívica que antes era menos sensible y exigente. A los mexicanos, a pesar de la sobrada información que recibe de las televisoras, periódicos, radio, internet y diversas encuestas oficiales, se les desarrolló ampliamente la percepción por el conocimiento de las cosas. Cada día del calendario la gente saca sus conclusiones, las analiza y se vuelve participativa: si la televisión dice que no, quiere decir que la verdad es que si, o al contrario. Si el gobierno dice que bajan los índices de inseguridad la gente, porque la vive y la siente, percibe que aumentan radicalmente. A pesar de escuchar diariamente que la corrupción está bajando, la gente asegura que no ha bajado. Además, afirma que hay más consumidores de marihuana que los que dicen las autoridades.

Con su clarividencia natural la gente escucha el debate: ¿Quién pagará el muro fronterizo de Trump? ¿México o Estados Unidos? Se responde a sí misma: no se trata de definir quién construirá el muro fronterizo, al contrario, el fondo de este problema es otro: Trump desea militarizar la frontera del país con o sin muro, dice la gente.

A partir del día en que Aurelio Nuño Mayer, Secretario de Educación de México, fue corregido por una niña mientras leía su discurso -al decir “ler” en lugar de “leer” – muchos mexicanos pensaron que algo andaba mal en la Educación en México. Y es cierto. Algo anda mal: la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) informó que México no reportó ningún progreso en los resultados educativos en ciencia, lectura y matemáticas, en una década. Jóvenes mexicanos de 15 años se encuentran en los sitios más rezagados entre una competencia de 72 países. Los jóvenes se encuentran incluso por debajo de la media de América Latina y el Caribe.

Casi para terminar el año 2016, la prensa nos informa: como resultado de la reforma energética, la exploración y extracción de hidrocarburos nacionales quedarán en manos de empresas extranjeras, algunas de ellas asociadas con Petróleos Mexicanos. Ante esta situación, la Unión Nacional de Técnicos y Profesionistas Petroleros denunció: “quienes abrieron las puertas al regreso a suelo mexicano de las trasnacionales depredadoras cometieron traición a la Patria y llevaron a México de regreso al porfiriato”. Exigen: “cancelar de forma inmediata y con carácter de urgente todas las licitaciones subsecuentes, así como invalidar los contratos inconstitucionales y nulos de pleno derecho”.

A dos semanas de concluir el año que en principio se suponía santificado y que al final resultó infernal, llegó la noticia: Andrés Manuel López Obrador afirmó a un periodista de la televisión que estaría dispuesto a unirse a Peña Nieto para defender a los migrantes de las amenazas de Trump. Peña Nieto no ha contestado.

Pero, la noticia que sin duda saltará al 2017 son las declaraciones del general Salvador Cienfuegos, Secretario de la Defensa Nacional:”Si quieren que regresemos a cuarteles, adelante; seré el primero en levantar la mano”. El general lamentó el elevado número de muertes que no deberían ocurrir, “del lado que sea”. Tiene razón el general: nada se resuelve con el uso de soldados y marinos. Nada con las balas. Todo con el razonamiento. La buena economía y el empleo son las mejores armas para enfrentar lo que nos pasa: pobreza, abandono e inseguridad.

Un comercio internacional que devora a México, peso devaluado, discursos con palabras huecas, retraso social, pobreza, corrupción, impunidad e inseguridad, son atribuibles en gran medida a circunstancias remediables si las autoridades federales, estatales y negociantes se  dieran a la tarea de trasparentar los sentimientos de la nación; invertir en el campo, las ciudades y establecer empresas. De lo contrario, el ambiente infernal que existe en México crecerá tanto que nada lo detendrá, ni rezos, ni bendiciones, ni balas.

Lo último: Peña Nieto declaró ayer que el Ejército mexicano no regresará a sus cuarteles; se quedará en las ardorosas calles de México.

 

         

     

      

 

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