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En México Dramáticamente jodidos,el salario mínimo más exiguo en América Latina

Salario MINIMO-EN-MEXICO

Análisis A Fondo

*Francisco Gómez Maza

       

·        El salario mínimo más exiguo en América Latina
 
·        El país de las leyes de la necesidad y del abuso

Aunque usted no lo crea, los mexicanos viven, o vivimos, de milagro. Para millones no hay trabajos justamente remunerados, ni seguro social – con la amenaza de venderlo a los empresarios particulares que medran con la salud de las clases medias acomodadas -, el llamado seguro popular es demasiado popular que sirve para nada, no gozan de vacaciones, y van al centro de trabajo con hambre, con un gran vacío en el estómago, y salen de él con un profundo vacío en el alma, sin ninguna esperanza.

Viene a cuento esta reflexión, que está basada religiosamente en la realidad de este México de neoliberales y opusdeístas y narcotraficantes y ladrones, porque éste país, de acuerdo con un informe de la Organización Internacional del Trabajo que me hizo llegar mi amigo Javier Ramírez Zúñiga, presenta uno de los salarios mínimos más bajos en América Latina. Y esto es vergonzoso, cuando México se ufanaba de ser una gran potencia en el contexto de naciones de este hemisferio, del río Bravo a la Patagonia. Exagero, pero creo que ahora es superado hasta por Haití, el país más pobre del subcontinente.

Y ya pueden hablar y hablar y organizar foros sobre el tema que al gobierno le importa un comino lo que ganen o no las mayorías con tal de que sus propios negocios, tanto aquí como en Panamá o Gran Caíman, o Suiza vayan viento en popa. Ya pueden concluir los expertos de la misma OIT que es necesario crear un sistema que permita aumentar el salario mínimo, de acuerdo al Convenio 131 de la propia Organización Internacional del Trabajo (OIT),,. Pero esos clamantes son como aquellos que clamaban en el desierto en tiempo de los faraones egipcios. A la clase política gobernante los clamores le entran por el oído izquierdo e inmediatamente les salen de volada por el oído derecho,

La presidenta de la Comisión de Seguridad Social, diputada Araceli Damián González, júrelo que hablaba convencida de que que existe un aparente consenso de empresarios acerca de que para tener mejores niveles de ventas es indispensable elevar las percepciones mínimas. Menetira. Los empresarios siempre ganan. Y obligan a los consumidores a adquirir las cosas que ellos producen porque no hay de otra. Un aumento del salario mínimo no va a mover un ápice el mercado interno, porque apenas le suben un centavo a la percepción salarial cuando ya los comerciantes le están subiendo dos a los precios de los productos.

El secretario de la Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública, diputado Vidal Llerenas Morales (Morena), estimó necesario que el gobierno avance en el tema y que la sociedad exija una nueva ingeniería en la institución que determina el salario mínimo, a fin de que en el corto plazo se incremente su monto de manera sustancial y convertirlo un instrumento de regulación del mercado.

Dijo que de acuerdo a la experiencia de Alemania, la fijación del salario mínimo no representó incrementos en la inflación, ni en las negociaciones salariales globales; por el contrario, hubo una mejoría en las negociaciones laborales de los trabajadores con poca o nula calificación.

En su turno, el jefe de la Unidad de Desarrollo Social de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe en México (Cepal), Pablo Yanes Rizo, destacó que nuestro país ha mantenido uno de los salarios mínimos más bajos en América Latina por mucho tiempo.

Según estimaciones, continuó, alrededor del 13 por ciento de los mexicanos reciben ingresos inferiores al salario mínimo, mientras que entre las personas que reciben ingresos hasta de un salario mínimo, la mayoría son mujeres.

Ante ello, precisó, se requieren crear políticas de recuperación del salario que vayan acompañadas de políticas de fortalecimiento en la negociación colectiva y cerrar brechas de implementación entre lo que establecen las normas y su aplicación.

Agregó que la desigualdad cada vez se convierte en un obstáculo para el crecimiento y desarrollo de los países y, desde el punto de vista de la Cepal, hay exceso de liquidez y falta de demanda que en buena medida puede explicarse por los altos niveles de concentración del ingreso.

El miembro del Observatorio de Salarios y académico de la Universidad Iberoamericana-Puebla, Miguel Calderón Chelius, coincidió en que México paga los salarios mínimos más bajos en América Latina, incluso que Haití.

Resaltó que el salario mínimo federal en Estados Unidos es de 7.7 dólares por hora y para alcanzar este sueldo el trabajador mexicano necesitaría dos días de trabajo. “Actualmente, tener un trabajo formal con salario mínimo no garantiza bienestar, sino pobreza”.

Se requieren políticas a corto plazo para incrementar y recuperar el salario, y sirva para dinamizar el mercado interno.

El investigador de la dirección de Estudios Históricos del Instituto Nacional de Antropología e Historia, Saúl Escobar Toledo, mencionó que el salario no debe referirse sólo al aumento en su monto, sino a crear un sistema de salarios mínimos, de acuerdo al Convenio 131 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

La tarea del Poder Legislativo, aseveró, es cambiar no sólo la cantidad sino crear todo un sistema de salarios mínimos donde se consulte a empleadores y empleados y donde se establezcan los ajustes periódicos al ingreso, junto con medidas adecuadas para garantizar su aplicación efectiva.

De acuerdo a la OIT, subrayó, la intención y el objetivo de un sistema de salarios mínimos es combatir la pobreza de los trabajadores, sobre todo de aquellos que están por debajo de las percepciones mínimas.

Por su parte, la investigadora y académica de la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Azcapotzalco, Rosa Albina Garavito, señaló que los salarios mínimos presentan un deterioro de 39 años, más de una generación, por lo que “el Poder Legislativo tiene una gran responsabilidad para que éstos mejoren”.

Declaró que la jornada de trabajo familiar donde laboran padres e incluso uno de los hijos, aumentó 50 por ciento de 1984 a la actualidad, lo que significa que uno de los perceptores por hogar aumentó de 1.4 a 2.4.

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